Marcel Ostertag

La pasión siempre está de moda.

Bailar me ha enseñado mucho sobre disciplina y también ha influido en mi trabajo como diseñador de moda. Creo que, con todo lo que pasa en la vida, es importante que nos centremos en nuestros sueños. Yo soñaba con el mundo de la moda y fui a por ello, aun teniendo otra carrera: tenía que hacerlo.

Para mí es importante caminar por la vida con los ojos abiertos: gran parte de mi inspiración viene de lo que veo en las calles de Berlín.

Pero el diseño de moda es más que una simple inspiración. Además de pasión, la moda requiere formación.

"Creo lo que quiero y como quiero"

Lo dibujo todo a mano, trabajo con un método artesanal en todos mis proyectos, soy muy de la vieja escuela. Para mí, es algo así como un proceso de meditación y no quiero estar delante de un ordenador cuando lo llevo a cabo.

En lo que se refiere al material soy muy exigente. Y por eso siempre me paso mucho tiempo en ferias de muestras de tejidos, porque ahí es donde se marca la diferencia. La calidad es decisiva si quieres que a tu cliente no solo le siente bien el diseño, sino que además se sienta bien con él.

También me obsesionan los detalles. Y eso es importante para mí, porque los detalles son los que hacen mi colección atemporal. No solo atiendo a un grupo reducido de personas, como podría suponerse por el número limitado de diseños, si no que trabajo para la gente que ama la calidad y que aprecian la atención por el detalle, a las que les encanta llevar algo exclusivo que solo tienen unos pocos.

Esa es la mayor satisfacción de mi vida. Cuando recibo una pieza acabada del modisto, tengo que sentir la misma sensación que un escultor al contemplar su obra acabada.

Yo la he diseñado, he seleccionado los tejidos, he creado el patrón impreso... Y, en ese momento, veo como todas las piezas encajan y mi diseño cobra vida. Esa es mi pasión, mi vida, mi arte.